En este mes nos enfocamos en cultivar la humildad en el día a día: escuchando a los demás, valorando la ayuda mutua y aprendiendo con un corazón dispuesto.
La humildad es la actitud de reconocer con honestidad nuestras fortalezas y debilidades, sin sentirnos superiores a los demás. Ser humilde significa valorar a cada persona, aprender de otros, aceptar consejos y estar dispuesto a servir antes que buscar el primer lugar.
Desde una perspectiva cristiana, la humildad es seguir el ejemplo de Jesús, quien enseñó que la verdadera grandeza está en servir con amor, simplicidad y un corazón dispuesto a hacer el bien.
«Lleven mi yugo sobre ustedes y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón, y hallarán descanso para su alma.»
— Mateo 11:29
Acompañemos a nuestros niños y niñas a vivir este valor en casa y en el jardín!